noviembre 13, 2017

Inventario de Perfil



Me acabo de confirmar como católico. Tengo 42 años. Soy soltero. No tengo hijos. No tengo trabajo. No tengo partido. No tengo carro. No tengo moto. No tengo bicicleta. No soy hincha de ningún equipo de fútbol. No escucho vallenatos, baladas, ni reguetones. A comienzos de este siglo me gradué de periodista, pero no veo televisión. No escucho radio. Ni leo la prensa.

Tengo una cuenta de ahorros en ceros, pero miles de seguidores en facebook, twitter e instagram. Tengo un canal de youtube, pero no soy youtuber. Tengo un blog con lectores de tres continentes. Tengo una colección de libros, ninguno de autoayuda. Una colección de películas, ninguna de Hollywood. Una colección de discos, sin reproductor para escucharlos. Una colección de casetes con muchas entrevistas inéditas, pero no tengo grabadora. Una colección de cintas de video con grabaciones desde finales del siglo pasado, pero no tengo dónde mirarlos, ni editarlos. Además, tengo una colección de sombreros viejos, algunos rotos.

También tengo un arcón que perteneció a mi bisabuelo, una cama que perteneció a mi abuelo y una mesa de noche que perteneció a mi abuela. Tengo ropa que me compran mis hermanas o mi Madre. Tengo algunos zapatos, entre los que destaco unos rojos a los que se les mete el agua.

Por último, tengo un morral, una computadora portátil que ha sobrevivido a varias caídas, una cámara fotográfica con el lente sucio, un celular viejo en el que escribo y una Fe irracional en que algún día todos estos años dedicados a la Poesía habrán valido la pena.

Si estoy loco o soy un genio, ya no me importa.